Aclaración
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 18
Ginny sabía cómo manipular las cosas a su favor. Era buena haciéndolo, Teniendo hermanos como Bill el increíble, Percy el inteligente y los gemelos algo tenia que hacer para llamar la atención.

Aprendió a manipular a sus padres con palabras suaves, ojos temerosos y una actitud apenada. Sabía cómo hacer que la gente la viera como la valiente chica Weasley. Alguien en quien confiar, digna de la casa de los leones. Aun con todos eso, era Ron, el menor y menos agraciado de sus hermanos, quien era su mayor competencia.

No solo el tonto se las había arreglado para volverse prefecto, o para pasar con buenas notas las clases, sino también para volverse el mejor amigo de Harry Potter. Y lo odiaba por ello.

Harry era suyo, y su hermano no parecía entenderlo.

Era a ella a quien Harry había sonreído primero aquel día en King Cross. Era a ella a quien Harry había salvado de la cámara de los secretos. Era ella quien nunca había dudado de Harry, ni siquiera cuando su tonto hermano le dio la espalda durante cuarto año.

Y era con ella con quien se quedaría.
No Ron, no Malfoy. ¡Ella!

-Hola Harry- saludo la chica, sentándose a su lado en la sala común.
-Hey Ginny
-¿Qué haces tú solo aquí? ¿Dónde están Hermione y Ron?
-Hermione fue a enviar una carta a Krum, y Ron creo que está discutiendo con Zabini en alguna parte del castillo.
-Parece que mi hermano encontró la horma de su zapato.
-Ciertamente – rio el moreno.
-¿Te molesta si te hago compañía? Hace mucho que no pasamos tiempo juntos, pareciera que ya no vienes a la sala común.
-Lo sé, Draco prefiere hacer los deberes en sus habitaciones, y con todo el asunto de Parkinson era mejor no tener mucho contacto con el resto.
-Malfoy toma demasiadas decisiones por ti ¿No te parece?
- Na, la mayor parte del tiempo soy yo quien decide, el solo prefiere estar lejos de miradas indiscretas. Por más que Dumbledore ponga hechizos para que nadie pueda contar lo que pasa dentro del castillo es mejor darles menos material.
- A mí me suena que no quiere compartirte con nadie. La una gente con la que platicas es con Ron, que pasa sus días con Zabini. Hermione, que no saca la nariz de los libros, o con Neville, que vive haciendo ojos de borrego degollado a Nott.
-No te guarde nada Ginn – soltó sarcásticamente el chico.
-Piénsalo bien. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con Seamus o Dean? ¿Luna? ¿Con migo? ¿Cuándo fue la última vez que jugaste Quidditch?

Ella sabía que ante la mención del Quidditch comenzaría a dudar, algo que Harry no toleraba era la manipulación. Malfoy podía irse despidiendo del Gryffindor.

Por un segundo la expresión del moreno se ensombreció pero tan rápido como llego se fue, siendo remplazado por una leve sonrisa.

-Tal vez tengas razón en algunas cosas Ginn. Como el poco tiempo que paso en la sala común o como deje el Quidditch desde el incidente con la bludger, pero aun hablo con Luna cada que me la topo por los pasillos, inclusive se nos une en las tardes de estudio. A Seamus y Dean los veo a diario durante el desayuno, en clases o antes de dormir. Realmente no creo haberme aislado tan dramáticamente como lo dices. Claro que extraño el Quidditch, la emoción, la competencia y todo lo demás, pero prefiero no ver la cara de pánico que tenía Draco durante el último partido. Hay ciertas cosas sin las que puedo vivir, pero en este momento Draco no es una de ellas. – termino Harry sonriendo.

Las palabras del moreno calaron hondo en la chica, que se enfureció rápidamente.

-¿Prefieres traicionar a tu casa saliendo con esa serpiente rastrera?
-Ginny creo que deberías calmarte
-¿Qué me calme? ¿Cómo quieres que me calme si nos estas cambiando a todos por un acoston con esa serpiente?
-Ginny por favor detente, antes de que digas algo de lo que no puedas retractarte
-¡No me detengo! ¡Alguien tiene que hacerte ver lo que pasa, como le abres las piernas al sirviente del asesino de tus padres!

Un golpe seco silenció la sala común.
La magia del niño que vivió flotaba en el lugar mientras la pelirroja se masajeaba la mejilla enrojecida por el golpe.

-Escúchame bien Ginebra. Puede que no te gusten mis decisiones o mi manera de vivir, pero no te atrevas a decir que estoy del lado de Voldemort. Ni yo, ni Draco estamos de su lado, así que no quiero que vuelvas a insinuar que mi novio es un Mortifago ¿Entendiste? La única razón por la que tenemos alguna relación, tu y yo, es por tu hermano, nada más. Sin Ron posiblemente jamás te hubiera hablado. Draco, por otro lado, no necesito la ayuda de nadie para llamar mi atención, es una de las personas más importantes en mi vida y no permitiré que arrastres su nombre por el suelo nada más por celos. Hasta que no entiendas no quiero verte, no quiero saber nada de ti y más vale que no intentes dañar a Draco de ninguna manera ¿Esta claro?
Ella solo atino a mover la cabeza asintiendo, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
-Bien – sin más Harry tomo sus cosas para salir de la sala común, dejando a Ginebra Weasley temblando de miedo y rabia.

-D&H-

Aburrido, estaba aburrido. Se suponía que terminara su tarea pero no podía concentrarse.

-Estoy aburrido – gimió Ronald Weasley recostándose sobre una de las mesas de la biblioteca.
-Si no has hecho nada es muy probable que te aburras- replico Blaise sin despegar la vista de sus deberes.
-Ya termine con todo, menos pociones, pero no entiendo nada – volvió a gemir – no se para que necesito la maldita clase.
-Si quieres ser auror necesitas saber cómo se hacen las pociones para poder hacer las curas.

Un suspiro largo escapo del pelirrojo ante la mención de la carrera- No estoy seguro de querer ser auror.

Algo sorprendido el moreno pregunto -¿Por qué lo dices?

-Supongo que el exceso de encuentros con mortifagos en estos años me ha dado toda la emoción que pensé que necesitaba. Poniendo las cosas en perspectiva, creo que una vida tranquila no está nada mal.
-Ciertamente, pero no creo que hayas tomado semejante decisión solo porque estás cansado, algo tuvo que pasar.

Por un momento el pelirrojo se pensó la idea de revelar su secreto. Se suponía que en una relación no había secretos, por otro lado la cosa no era realmente un secreto, Harry sabia, pero si era algo que le daba algo de vergüenza.

-Si no quieres decirme está bien – dijo Blaise, sacándolo de sus pensamientos, aunque por su cara era más que claro que permanecer ignorante no le agradaba nada.
-Si te digo no puedes reírte. ¿Entendiste? Nada de burlas o contarle a Malfoy. Promételo.

La expresión seria del chico casi hace reír al Slytherin, pero sabiendo que esto era importante, se contuvo. – Lo prometo.
-Este verano recibí mi herencia – soltó Ron – Y es de ese tipo de herencias que te hace replantear hacia dónde va tu vida.
-¿Me vas a decir cuál es? – El pelirrojo solo negó con su cabeza, mientras intentaba esconder la cara entre sus brazos. Lo cual no estaba sirviendo de nada francamente. – Vamos león, no puede ser tan mala. La herencia de Goyle es “buen gusto”, no hay nada más inútil que eso.

El comentario le valió una risa por parte del otro, y una mirada dura por parte de Madame Pince.

-Definitivamente mi herencia no es inútil, solo algo vergonzosa para un hombre. – Lentamente se levantó de su silla – recuerda que prometiste no reírte – diciendo eso tomo su camisa dejando a la vista una porción de piel, la cual estaba marcada por un escudo. –Fertilidad, eso es mi herencia.

Silencio y una expresión de sorpresa fue todo lo que recibió. Parecía que el moreno se había congelado ante la vista del escudo, lo cual no ayudaba en nada con su nerviosismo.

-Sé que es algo extraño y que no querrás nada que ver con esto, solo recuerda no contarle a nadie, por favor – ante el silencio Ron comenzó a desesperarse - ¿me escuchaste Zabini? ¡Hey Zabini!

Con un pequeño brinco el Slytherin dejo su estupor.

-¿Cuándo…Como? ¿Desde cuando tienes eso?
-Claramente desde mi cumpleaños, es mi herencia ¿Recuerdas?
-Tu cumpleaños es en marzo, así que has tenido ese escudo desde hace nueve meses. ¡Nueve meses! ¿¡Por qué carajos no me habías dicho nada!?- Exclamo Blaise, ganándose una mirada reprobatoria de Madame Pince.
-Por qué no es tu asunto, mi herencia es algo privado.
-¿Qué no es mi asunto? ¿Qué crees que simboliza el escudo que tienes? ¿A caso lo sabes o te importa tan poco que no investigaste?
-Claro que lo sé – susurro Ron colorado – simboliza mi perfecto complemento, quien me va ayudar para desarrollar mi herencia a su máximo. Básicamente con quien tendré más hijos.
-¿Y piensas que no me incumbe?
-No es como que el tipo fuera a aparecer en este momento, por eso no te dije nada. Estábamos bien, disfrutando de la vida. ¿Por qué querría arruinarlo?
-Tuviste nueve meses para investigar a quien pertenece el escudo ¿Cómo es que aún no lo sabes?
-¡Hey! – Soltó ofendido – Recibí mi herencia en marzo pero el escudo no termino de formarse hasta el día que llegamos a la escuela. Y con el taque, lo de Malfoy y las clases no es como que estuviera en mi lista de prioridades.

El italiano lo miro con la boca abierta por un segundo, antes de pararse de la mesa y perderse entre los estantes.

-Pero que… ¡Zabini!

El Gryffindor permaneció en su lugar unos minutos sin saber qué hacer. Blaise había dejado sus cosas en la mesa por lo que tenía que volver en algún momento, aun así no sabía si era buena idea esperarlo.
Un golpe en la mesa lo sobresalto.

-Lee – fue la orden del Slytherin, empujando el libro abierto hacia su compañero. En la página abierta un escudo de armas, el mismo escudo que tenía pintado en la piel.
Un lobo con un hacha entre cruzada sobre un fondo verde y azul.

El escudo pertenece a la Noble familia Zabini, que se remonta a….

No leyó nada más. No podía. Familia Zabini era todo lo que podía leer. Blanco como el papel y con la boca abierta, levanto la mirada sin saber lo que le esperaba.

Blaise Zabini le miraba permanecía estoico frente a él. Pasaron unos segundo en lo que nadie en toda la biblioteca hizo sonido alguno, o al menos eso le pareció al pelirrojo, y entonces Blaise sonrió. Una sonrisa tan grande y deslumbrante que Ron pensó por un segundo que la estaba imaginando. Algo parecido a un sollozo escapo de los labios del pelirrojo, para después abalanzarce sobre el otro con toda la fuerza que poseía.

-Ahora si podré decir que eres todo mío – soltó Blaise entre risas, devolviendo el abrazo con la misma fuerza. Ron solo atino a reírse c un poco antes de estampar sus labios con los del otro, en un beso lleno de promesas futuras.

-D&H-

Sus pasos resonaban, pesados sobre el suelo. El resto de los alumnos se apartaban de su camino al ver la mirada llena de furia de la menor de los Weasley.

¿Qué Malfoy era mejor? ¿Cómo se atrevía Harry a preferirlo? Estúpido Malfoy.

Los pensamientos enfurecidos de la chica se vieron cortados al notar quien acababa de salir de una de las aulas frente a ella.

-¡Hey Justin! – Lo llamo - ¿Tienes un momento? Tengo algo que hablar contigo, creo que te interesa.

© Anastasia Malfoy,
книга «Esto solo me pasa a mi».
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