Dedicatorias
Prólogo
Capítulo uno: Giantville
Capítulo dos: Los sucesos anteriores a los sucesos
2.2
2.3
Capítulo tres: En el otro lado del mundo lejos de Giantville
3.2
3.3
Capítulo cuatro: Los primeros meses en Nueva York
4.2
4.3
Capítulo cinco: En Giantville
Capítulo seis: Los primeros días
4.2
Estaba corriendo sin parar en medio de la oscura noche, con un vestido blanco que la hacia lucir muy hermosa a la clara luz de la luna llena; ella sentía que la perseguían detrás, unos hombres de blanco que parecen ser científicos. Ella se escondió en medio de los árboles para poder respirar, de repente se tropezó con un hombre que de apariencia no era grato verlo, la joven se asustó demasiado con su presencia y dice:
-          ¿Quién eres?- preguntó asustada la joven
El hombre no respondió, la miraba sin verla  parecía que no existía y esto generó inquietud en la joven, y el hombre la traspaso como si  la joven no fuera de carne y hueso; esto la extraño mucho y quiso ver la escena detrás del árbol; el hombre va en busca de los hombres y dice :
-         ¿Qué ocurre? - preguntó el hombre
-          Estamos buscando a alguien ¿La has visto?  - preguntó uno de los hombres
-          La verdad no - exclamó el hombre
-           Entonces.... hazte un lado fenómeno - uno de los hombres lo empuja y este cae al suelo, mientras los hombres de blanco seguían su camino en la búsqueda de ella....
De repente cambio la escena así de la nada que la confudió, pero ahí estaba  un joven que la visitaba todas las noches que tenía su cabellera rizada, pero desordenada, sus  ojos eran de color azules muy hermosos y profundo como el océano, él era alto; extendió su hermosa mano y ella la tomó con mucha delicadeza. El joven acerca su cuerpo a ella y estaban bailando vals al compás de la música, ella sintió su respiración y su corazón que estaban agitados por los nervios y el temor, para ella lo veía como un hombre varonil y a su vez su inocencia, no entendía como podía existir alguien así  con la fuerza y a la vez su inocencia; este la miraba con mucho amor en sus ojos y una dulce sonrisa que hacía brillar en esos ojos. En ese momento se acercó más y con una de sus manos estaban en el rostro de ella y su otra mano en su espalda, finalmente él la beso en los labios y esta respondió a su beso, se estrechaban uno del otro; hasta que él habló:
-           Tttee aammooo - exclamó el joven cerca de sus labios y acariciando su rostro y pelo
-              Yo igual - sonrió ella mirando esos ojos de enamorado
-           Quuiieerroo caaasaaarrmmee coonntiigoo Mmeeleekk - exclamó el joven
-          Yo igual... - sonrió más la joven
Cuando estaban a punto de darse el segundo beso, sintieron un ruido molesto de fondo como una alarma, que era algo realmente  molesto. Ahí despertó de repente Melek algo molesta con un audífono puesto en su oreja que estaba escuchando "Nada nuevo bajo el sol" de la banda chilena Los Bunkers, apagó su reproductor de música y se levantó a ducharse antes de ir a la FBI, después de unos minutos se vistió, arreglo su bolso y salio de su habitación, bajo de las escaleras y justamente se topa con el francés guapo Gustave Ducoux y cuando la vio dijo:
-         Hola - saludó con su mano
-          Hola Gus - sonrió Melek
-         Te ves terrible - exclamó el joven
-          Jajajajajajaja - soltó una carcajada Melek que hizo reír a Gustave
-          ¿Dónde vas, Melek? - preguntó el joven
-         A las clases - exclamó la joven
-          ¿Te acompañó? - preguntó de casualidad Gustave
-          Claro - sonrió la joven
-           Eres muy linda cuando sonríes chica de la luna - lo dijo con cierta soltura el joven que Melek lo miro y vio que no existía resto de arrepentimiento por parte del joven, vio que el halago fue serio; Melek sonrió. Bajaron por las escaleras rápidamente y se fueron juntos a la oficina de la FBI, tomaron un taxi los chicos y se sentaron en la parte trasera del taxi, era un momento incómodo tanto para Gustave y para Melek; ellos se miraron por algunos minutos que el mismisimo taxista se dio cuenta de la tensión que existía entre ambos, y Melek se dio cuenta que Gustave tenía unos ojos realmente hermosos, eran verdes con matices gris y celestes, sus pestañas eran largas y armoniosas, su nariz era muy estética para su rostro y sus labios eran pálidos y medianos que en ese momento no hacían muecas, su cabello era rizado caído sobre su frente, y a vez él la miraba sin verle y podía sentir el olor a arándano y a una colonia inglesa que desprendía de su cuello, sentía su olor tan cerca de él, y pudo verla sus ojos redondos que eran de color cafés claros, su pelo liso que caía sobre sus hombros que tenía matices claros y oscuros, su nariz pequeña que era armoniosa para su rostro redondo que le indicaba cierta inocencia, sus labios se movían temblorosas como diciendo palabras casi indiscriptible,para Gustave lo cautivaba. Estuvieron así por algunos minutos antes de llegar a la oficina central del FBI, en donde Gustave y Melek se separaron a sus respectivos equipos y ahí estaba Otniel con cierto enojo, Azra y Daniel discutiendo como siempre y la señorita Clark se comportaba tan calmada, y Melek dijo:
-             Hola chicos- saludó amablemente
-          Jefa... - sonreía Daniel
-           Melek.... ¿Cómo está tu nuevo amigo? - preguntó curiosa
-           ¿Gustave? - exclamó Melek con sorpresa
-            Claro ese chico francés... es un bombón... es tan atractivo- suspiraba Azra
-           Azra!!!! - exclamó Melek con ironía
-            ¿Qué?... como si hubiera dicho alguna mentira - sonreía con picardia
-          Ahh!!! Azra!!! - sonrió Melek
-         ¿Qué?.... como si hubiera dicho alguna mentira - exclamó Azra pícara
-           Ahhh!! Azra!!!- exclamó Melek con una sonrisa
-           No te me hagas la mártir ahora y... dime - exclamó Azra con voz de confidencialidad
-            ¿Qué quieres que te diga? - preguntó Melek un poco confundida
-            Bueno... Gustave y vos... ya sabes- levantó sus cejas con la cara más pícara
-          Ahh!!! No... Sólo somos amigos solamente amigos.... no tengo ningún interés amoroso con Gustave - exclamó Melek con enojo
-             Calma Melek.... - inquirió Azra con una risita tonta
-           Deja de reírte... es en serio.... hay alguien que.... - en ese instante Melek se tapó su boca con sus propias manos y Azra la miro y dijo :
-           A ver Hoffmann..¿Quién es? -preguntó su amiga
-          Bueno lo he visto en sueños.... y no lo conozco es un chico muy guapo... es de ojos azules con su pelo rizado y muy alto - exclamó Melek con los ojos
-           Espera Melek... me estás diciendo que te gusta un chico que no sabes ni su nombre... ni su origen y sólo lo ves en tus sueños - exclamó confundida Azra
-           Suena raro.... lo sé - exclamó Melek con una sonrisa
-           Bastante raro que quieres que te diga - exclamó Azra con un poco de confusión
-          El punto que el chico es especial.... ...- sonrió Melek
-         Eso es evidente.... Melek.... ese chico te quita el sueño y tus pensamientos - sonrió Azra
-              Y a ti Azra...¿ No hay alguien que te quite el sueño?  - preguntó Melek curiosa
-           Bueno la verdad... ese chico francés... Gustave Ducoux.... es un chico tan... tan - se mordía el labio cuando lo recordaba al chico que Melek sonreía
-           ¿Qué coqueta Azra? - sonrió Melek estúpidamente
-           ¿Y tú?.... - exclamó Azra
-            ¿Yo qué? - preguntó Melek
-            Tienes amores imaginarios - sonrió Azra
-              Mejor prestemos atención a la clase - exclamó seriamente Melek
-             Mejor - sonrió estúpidamente Azra y esto provocó la risa de Melek disimulada
En las siguientes semanas  antes que terminará el año, Melek salió a recorrer Nueva York sola, con sus monumentos que son tan hermosos y pensaba en el chico del sueño que la perseguía cuando ella estaba despierta. Su corazón decía que esa persona era real tanto como ella, Melek paseaba para alejarse de sus obligaciones y también esperando la navidad y el fin de año, extrañaba a Nani que no la llamó desde que se fue de Chile; ella se sentía tan sola en este minuto y lejos de la persona que más apreciaba, Melek reflexionó sobre lo que le sucedió en su joven vida y pensaba en las frases de canciones apropiadas para cada situación y finalmente llegó a la conclusión que "Poder decir adiós es crecer" a Melek le gustaba esa frase porque representa todo lo malo que le había sucedido en su vida. Ella llegó después de algunas horas fuera del departamento, se dirigió directamente a su habitación; buscó su antigua agenda de dibujos y poesías para dibujar lo primero que se le ocurra en la mente y un poema que dice así:
Despedida, Cuando me voy, dejó todo atrás, con mi mente racional, mi corazón destrozado, mi alma dolida, sólo pienso, en la esperanza, que es lo único que me queda, entendí que dentro del dolor, existe la posibilidad de creer, a pesar de todo, a pesar del dolor, a pesar del sufrimiento, a pesar de las heridas, puedo tener esperanza, tengo todo por delante, mi corazón quiere huir, mi mente quiere desaparecer, solamente no existir, transmutar en algo superior, solamente tengo que existir.
Después de escribir, dibujo un poco y puso su seudónimo. El fin de semana era navidad y ya para la otra semana era año nuevo, también comenzó el invierno y estaba nevando todos celebraron el año nuevo en un pequeño bar  en el centro de Nueva York, estaban todos desde los franceses, turcos, chinos y los chilenos, celebraron como sí fueran compañeros de profesión. Melek y Gustave se separaron del grupo, conversaron un buen rato y hablaron:
-          Melek... - exclamó  Gustave, mientras Melek se alejaba de la fiesta y ella lo miró y dice:
-           ¿Gustave?- exclamó Melek con cierta sorpresa y el hombre se acercó a Melek y dijo:
-             Me gustaría hablar contigo un momento - pidió Gustave a Melek y está fue inmediatamente, se sentaron en una banca y se miraron por algunos minutos, y Melek dice:
-             Beaux... - exclamó Gustave en francés
-          ¿Qué ocurre? - preguntó desconcertada
-        Me gustaría confesarte algo muy importante que no puedo guardar... en mi corazón -exclamó Gustave y Melek lo mira con desconcierto
-           Anda al grano...hombre por Dios tengo un poco de frío- se quejo Melek y en ese momento el chico le entregó el abrigo que poseía y se lo entregó a la chica - No es necesario... Gustave por favor - exclamó preocupada
-            Déjame hablar a mi primero... te quiero que desde que te vi... lo primero que sentí es una fuerte atracción y después de conocerte mejor, me di cuenta que siento algo por ti... - se confesó y esto dejó perpleja a Melek que no pudo responder en un principio,  a ella nunca le había pasado esta situación; en su vida emocional. En ese momento Gustave la estaba mirando en busca de una respuesta y Melek lo miró con sinceridad y le dijo:
-           Gustave... voy a ser sincera contigo porque te lo mereces y no quiero que haya malos entendidos... el punto que no siento lo mismo que tú sientes por mi... en palabras simples no te correspondo, mis sentimientos son de una sincera amistad y no quiero perder esto a causa de mezcla  de sentimientos... lo siento mucho - exclamó apenada Melek y Gustave le responde:
-           Gracias por tu sinceridad... Melek mi ángel... tu serás mi musa, pero vamos a seguir siendo amigos... muchas gracias - le sonrió y Melek también y dijo :
-           De nada quiero transparentar todo, solamente eso - exclamó Melek
-        Mejor vamos a la casa a acostarnos- exclamó Gustave sintiendo el frío intenso en pleno invierno
-          Está bien - sonrió Melek mientras se miraron con cierta sinceridad, ellos caminaron hasta llegar a la casa y subieron a sus respectivas habitaciones.
Melek se acostó en su cama, el mundo le giraba producto del alcohol que tomó aunque fue poco  y también le dio la sensación  de vomitar, era año nuevo en Nueva York todo el mundo estaba celebrando en las calles y  los demás chicos estaban en la fiesta, ella se había ido a acostar mientras los demás muchachos, estuvieron bebiendo y bailando hasta la madrugada.  A la mañana siguiente el frío reinó en el ambiente, Melek sentía el frío y se quedó toda la mañana acostada, después del mediodía se levantó ya que estaba más templado. Y bajo al primer piso, se sorprendió al ver un desastre todos los confetis, botellas de alcohol  tirada en el comedor y en ese momento aparece Gustave y le dice:
-                Bonjour beaux - saludó en francés
-               Hola... - le dio un beso en la mejilla y el joven dice:
-             ¿Qué ocurrió aquí, Melek? - preguntó el joven viendo el desastre que había en la casa
-              Ni idea... recién me levanté... es que la mañana hacia frío - explicó Melek
-              No me fui después de ti... a acostar, y escuche risas que no me dejaron dormir por un buen rato... - intentó de explicar el joven
-                Esto es un desastre - se quejo Melek
-              Es verdad... es como sí hubiera pasado un huracán por aquí - exclamó Gustave con una sonrisa tonta y Melek le dice:
-              Tenemos que ordenar - exclamó Melek
-              Entonces... vamos a hacerlo - exclamó Gustave con mucho entusiasmo
-           Limpiamos... yo la cocina y tu Gustave el comedor - ordenó Melek a Gustave, y comenzaron a ordenar el desastre de la noche anterior, Gustave ordenó el comedor, barrió los confetis y los papeles,  mientras Melek limpiaba la cocina que estaba demasiado sucia y lavo las copas y los trastes; ella miraba a Gustave disimuladamente y reflexionó sobre lo que dijo anoche, ella nunca pensó que le podía gustar a él, no niega que es muy atractivo, pero no es el hombre que buscaba; ese chico de ojos azules que podía sentir su aura especial, Gustave era un gran joven; bueno, noble y un gran policía, ahora un gran amigo. Melek seguía limpiando y Gustave ya había terminado en la cocina, él la estaba mirando desde el  umbral de la cocina; la contemplaba con cierta admiración y recelo en términos generales Gustave confiaba en ella, y él no podía entender como una persona que conocía hace poco tiempo y podía sentir esa conexión, él pondría su vida en las manos de Melek, así era la confianza que sentía Gustave. En ese momento Melek, lo estaba mirando fijamente con sus ojos marrones y Gustave le dice:
-              ¿Qué ocurre Melek? - preguntó el chico un poco aturdido
-              No lo sé… - exclamó Melek con cierto desconcierto y Gustave le dice:
-            ¿Terminaste en el comedor? - preguntó el joven
-              Sí… ya terminé - respondió la joven con una sonrisa en su rostro y Gustave le dice:
-            Está bien señorita Hoffmann - lo dijo con formalidad que generó risa en los jóvenes y Melek dijo:
-            Eres un tonto… Gustave… tan serio- se reía tontamente
-           Ah!!! Melek… eres muy graciosa… me da risa tu risa - sonrió Gustave tiernamente y Melek dijo:
-            Tú eres un tonto… - sonrió Melek
-            Ya lo sé… que soy un tonto… y tú eres muy lista - sonrió mientras estaban en el comedor y en ese momento aparece Azra con su gran sonrisa vio la escena y dijo:
-             Melek… - exclamó la joven a Melek y está la mira y le dice:
-             Azra… - exclamó con cierto nerviosismo en frente a ella y ella le dice:
-            ¿Qué haces? - preguntó Azra con cierta suspicacia
-             Con Gustave… estamos limpiando… - intentó de explicar, pero se le enredaba la lengua y Azra se dio cuenta y dijo:
-           Está bien… Melek - le sonrió de forma sarcástica y se acercó a Gustave, le extendió su mano haciendo que el joven diera paso hacía atrás y Melek le dice:
-            Oh!! Perdona por no presentarlos… Azra… el es Gustave y Gustave ella es mi amiga Azra - Melek los presentaba a ellos y estos se extendieron sus manos, Azra estaba nerviosa y su mano apretó mucho a la mano de Gustave, que esté le dijo:
-           Me estás apretando la mano…joven- se quejó Gustave a Azra y está mira a Melek que le indica con la mirada que le estaba apretando la mano y le  dice:
-            Perdón… - con una sonrisa burlona y le soltó la mano, Gustave se estaba sobando la mano que se puso blanca por la nula circulación normal de la sangre y Melek dice:
-            ¿Cómo estuvo la noche? - preguntó Melek a Azra y está se tomaba la cabeza y le dijo:
-              Melek… tengo un terrible dolor de cabeza, literalmente me tomé el agua del florero anoche… te lo juró por Dios… esto es horrible… policía Hoffmann - se quejaba por su resaca después de la juerga del día anterior y se sentó en el sillón de su esquina y se tomaba la cabeza y Melek le dijo:
-            ¿Quieres algo de tomar? - le preguntó a ella
-            Melek me puedes traer una taza de café… necesitó cafeína… mi cuerpo lo necesita - exclamó la joven y Melek se fue a la cocina, Gustave se quedó con ella; la joven lo miraba con cierto deseo, el chico se incomodó un poco con su mirada; intentó de ignorarla por algunos minutos, en su mente sólo pedía que volvieran Melek, sus súplicas fueron escuchadas; justamente Melek llegó con la taza de café y se lo entregó, le dijo:
-            Toma Azra - le dice gentilmente y ella le responde:
-            Gracias Melek… o sea jefa - exclamó Azra mientras tomaba su taza de café, Melek se sentó al lado de Gustave y este la mira con cierta angustia, Melek en primera instancia no se había dado cuenta de la evidente incomodidad del joven francés, hasta que lo miró y vio su rostro que tenía cierta incomodidad y se acerca a Gustave y le dice:
-            ¿Te ocurre algo Gustave? - preguntó en voz baja a Gustave y este le dice:
-             Después te digo - con un tono preocupado que dejó a Melek preocupado; lo miró y se veía asustado, solamente vio la incomodidad de Gustave y se fue a su habitación, Melek lo vio a través de sus ojos una cierta angustia. La joven se levantó y se fue a la habitación de Gustave, de cierta manera sabía casi instintivamente en donde estaba su habitación, golpeó la puerta suavemente y Melek en voz baja dijo:
-              Gustave - lo dijo en voz baja, pero se podía oír y una voz le dijo desde adentro:
-              Pasa… Melek - le escuchó decir a la voz y está pasó a su habitación,  para ella fue extraño estar en la habitación de alguien más, pero está estaba muy ordenada; demasiado ordenada para su gusto, su cama estaba estirada, sus libros ordenados por tamaños; para Melek era fascinante ver el orden, eso lo describe como una persona ordenada y ahí estaba Gustave en su escritorio haciendo un poco de electrónica, desde este ángulo pudo ver a un joven más o menos de metro ochenta y cinco de hombros anchos y fuertes, su cabellera era rizada de color rubia muy ordenada para un joven demasiado atractivo y este le dice:
-             Melek ¿Qué sucede? - le preguntó sin que esta contestará porque ella estaba concentrada mirando el vacío y de repente lo miró y le dijo:
-            Preguntaste algo - exclamó la joven y este le dice:
-            Te pregunté…¿ Qué sucede? - exclamó el joven un poco preocupado
-            Nada… -  sonrió Melek
-           Es que… - exclamó Gustave con sutileza
-            ¿Es qué...? - preguntó Melek con una sonrisa en el rostro
-            Nunca te había visto así… da un poco de miedo… es como sí no estuvieras aquí… es extraño - exclamó Gustave un poco preocupado y Melek le dijo:
-              Bueno… perdón por asustarte - exclamó Melek un poco apenada y Gustave le dice:
-              No te preocupes Melek… es una particularidad tuya y eso lo respetó - le sonrió tiernamente y Melek le dice:
-              ¿Qué me querías decir?  - preguntó intrigada Melek y éste la miró y le dice:
-               ¿Quién es tu amiga? - preguntó Gustave y Melek le responde:
-             Ahh ella es mi amiga Azra… es una buena chica, fuimos en la misma academia… y es una gran policía de hecho… ¿Por qué  preguntas por ella? - estaba entre curiosa y con cierto recelo y Gustave le dice:
-              Es que no me gustó en la forma que me miró… me sentí extraño - habló Gustave un poco dolido y Melek le dijo:
-             ¿De qué forma te miró, para que te sientas mal? - preguntó Melek con cierto desconcierto y el joven le dice:
-            Con ojos de deseo - exclamó avergonzado el joven
-               No… es que le gustas - exclamó Melek y Gustave lo miró sorprendido y dijo:
-             ¿Cómo que le gustó? -preguntó Gustave con sorpresa
-              Sí… desde que llegamos aquí, te encuentra muy atractivo - se sentó en la cama de Gustave y le sonrió, el chico quedó anonadado y le dijo:
-                 Me estás hablando en serio… Melek... de verdad… no estás jugando conmigo, Melek - le reclamó con vehemencia, ante esto Melek lo mira con cierta sorpresa; y a su vez la asustó y exclamó:
-                 Gustave… ¿Por qué me hablas así? - exclamó ofendida la joven que generó cierta culpa a Gustave y le dice:
-               Lo siento Melek… es que me cuesta creer lo que me dices - exclamó Gustave, en ese momento recibieron una llamada en el teléfono de Melek y Gustave, los jovenes contestaron sus respectivos celulares que duraron un par de minutos y Melek le dijo a Gustave:
-                Me llamaron de la central… me dijieron que no fuera con mi equipo… eso me pareció extraño - habló con cierta preocupación y Gustave le dice:
-                 A mí me también… tengo que ir sólo sin mi equipo - la miró con extrañeza y Melek dijo:
-               Me voy a cambiar de ropa y vamos juntos - exclamó Melek que salió inmediatamente de la habitación de Gustave, y fue a la suya. Ella se cambió a su terno formal y dentro de diez minutos bajó al primer piso en donde lo estaba esperando Gustave con un terno negro y su cabello rubio ordenado y salieron de la casa.
Ellos se dirigieron a la base central del FBI, estaban juntos cuando una mujer de unos cuarenta años se les acercó con cierta sensualidad, y les dijo:
-             Señorita Hoffmann, señor Ducoux… - miró  a los dos jóvenes y estos se miraron cuando ella habló nuevamente -  el director los espera… caminen por favor - la mujer comenzó a caminar y los jóvenes la siguieron detrás de ella, subieron por unas escaleras; llegaron a un pasillo que al final estaba la oficina del director, la mujer golpeó la puerta y después la abrió, Melek y Gustave se quedaron en la puerta esperando la aprobación desde adentro; tuvieron que esperar unos dos minutos y la mujer salió y les dijo - Chicos ya pueden pasar - abriendo la puerta y los jóvenes policías entraron y vieron a un hombre cercano de los cincuenta años con su cabello ligeramente canoso; no aparentaba su edad y el hombre se levantó, se acercó a ellos y le dijo:
-                Señorita Hoffmann y señor Ducoux - habló el hombre con solemnidad y los jóvenes lo miraron fijamente y el hombre siguió- bueno chicos soy el director Enrique González -terminó de hablar y Melek dijo:
-              Buenos días señor… es un honor conocerlo - le extendió la mano y el director le estrechó la mano con cordialidad y Gustave le respondió:
-               Señor… ¿Qué necesita de nosotros? - exclamó Gustave con seriedad y el director le dijo:
-               Señor Ducoux… me gusta su actitud… directo al grano - exclamó el director y siguió - Los reuní a ustedes... yo los he visto a ustedes dos - paró de hablar y Melek lo interrumpe:
-              Director solamente somos amigos… - habló nerviosa y el director se rió un poco y dijo:
-            Por eso mismo es que los llamé a ustedes - le sonrió a los chicos que éstos quedaron perplejos y el director siguió - quiero que trabajen en un caso ustedes dos juntos en un caso en Nueva York… solamente ustedes… porque ustedes sacaron en muy altas calificaciones en sus exámenes - terminó de hablar el director y Melek dijo:
-              Señor… nuestros compañeros de equipo… - exclamó Melek
-             Joven Hoffmann es un trabajo de ustedes dos - habló el hombre
-              ¿Cuál es el caso señor ? -preguntó el joven
-               El caso es el siguiente… existe una cuidad que se llama Giantville… - habló el hombre que fue interrumpido por Melek
-              ¿Qué ocurre en esa ciudad señor?- habló Melek con mucha seriedad para analizar la situación y Gustave dice:
-             ¿Cuál es el misterio? - preguntó con entusiasmo
-            Chicos el misterio es que… hay un tipo de maldición que existe en esas tierras… - prosiguió el director - que las únicas familia se ve afectadas son las fundadoras de esté pueblo… - exclamó el hombre, Melek levanta la mano y dice:
-             ¿ Por qué nos dice esto señor? - exclamó un poco desconfiada, el hombre la observa atentamente y le dice:
-            Oficial especial Hoffmann… es sólo un antecedente… porque yo el año pasado envíe a un equipo y jamás pudieron resolver el misterio de ese pueblo… además esos oficiales quedaron con secuelas psicológicas… sufrieron crisis, además algunos chicos están ahora en clínicas psiquiátricas - exclamó el director y sacó de su escritorio unos expedientes, se los entregó a Melek y Gustave le dice:
-              ¿Qué tenemos que hacer? - preguntó Gustave
-             Solamente esperar la llamada… de la policía local - sonrió el hombre - lean los antecedentes de los oficiales anteriores, preparen a sus equipos y sólo esperen la llamada… ahora se pueden retirar jóvenes - volvió a su escritorio y los jóvenes salieron de la oficina en silencio, hasta que salieron de la central y tomaron un taxi a su hogar, ellos no hablaron nada ni siquiera se miraron; llegaron a su hogar en silencio para que nadie supiera nada, subieron las escaleras y cuando llegó al piso de Gustave, él la toma suavemente de su brazo y le dice:
-                Melek… - la llama con su tono francés y está lo mira con mucha sorpresa y le dice:
-               Sí… Gustave - intentó de sonreír y el joven se le acercó a una discreta distancia y le dice:
-               Nos vamos a juntar en mi habitación… en la noche - le dijo con cierta autoridad y Melek lo miró con sorpresa, pero sabía en el fondo que tenían que juntarse para ver el caso que le asignaron a ellos y dijo:
-               Está bien…en la noche nos vemos Gustave - le sonrió y se fue a su habitación con suma tranquilidad, llevo consigo los expedientes y los guardó en el cajón de su escritorio,cerró la puerta para que nadie la molestará durante el día, prefirió dormir un rato, ya que sabía que está noche no iba a dormir y su amigo Gustave también iba a hacer lo mismo, lo más seguro.
Se quedó dormida con la ropa de oficina, parecía que estaba volando como un ángel; que era el significado de su nombre, Melek siempre se preguntó porque su madre la nombró así, y jamás va a saber la verdadera razón de su nombre, porque su madre está muerta y esto le genera cierta pena, pero sabía que no podía hacer nada. Su conciencia no existía en el mundo onírico y entró dentro de un sueño demasiado extraño para ella, en su comienzo vio la oscuridad; que estaba atrapada, vio una puerta de estilo antiguo estaba en frente suyo; sentía un poco de miedo, pero era irracional; estaba a punto de abrir la puerta, sostuvo su mano en la perilla de la puerta y un sentimiento que nacía desde el instinto que no debía abrir esa puerta, pero la razón le decía otra cosa necesitaba saber que había detrás de la puerta; decidió abrir la puerta, así que la abrió, entró a la casa y vio oscuridad; cuando avanzó, sintió que no había piso y cayó en lo más profundo, Melek veía oscuridad, en ese momento despertó y sus manos temblaban; la sensación del sueño que tuvo hace poco fue algo muy extraño, vió que estaba oscureciendo y fue a su velador a buscar su celular, vio que eran las ocho de la noche; se levantó inmediatamente y se vio que tenía la ropa del trabajo, se cambió a una calza de color negro y se puso una falda de jeans de color azul marino, con una camisa escocesa de color rojo y negro, sus botas de tipo militar de color negro y se colocó un jersey de color azul marino, antes de salir buscó los expedientes para llevarlo a la habitación de Gustave y también sus lentes, cerró la puerta de su habitación y bajó.

© Sara. J González,
книга «Las Crónicas de Melek Hoffmann III: Misterio en Giantville».
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