Capitulo 1: Señales de vida.
Capitulo 2: Extraña lluvia.
Capitulo 3: El plan.
Pequeño aviso.
Capitulo 1: Señales de vida.
—Empiezo a creer que el mundo se volvió loco. Está anocheciendo muy rápido—Dice Lili mientras sigue a Édgar por detrás.

—No. Mira más adelante—Indica.

Haciéndole caso a Édgar, Lili mira hacía delante, percatandose de que, en esa zona, el sol ilumina más.

—¿Eso es posible?—Se pregunta Lili dejando fluir su curiosidad.

—Mira arriba con detenimiento. Es como si una capa de oscuridad rodeará esta zona—Menciona Édgar.

Lili parecía curiosa por su entorno. Había pasado todo este tiempo encerrada en su casa, sobreviviendo de lo que encontrá en los apartamentos de sus vecinos. Además, tenía que lidiar con las pesadillas que la acechaban, por esa razón nunca presto atención a su alrededores.

Al contrario de Isaac, Lili tiene una mentalidad más frágil y curiosa. Lo que más le afecto fue el no tener a nadie con quien hablar, por lo que su tortura fue mayor que la de los dos hermanos.

Édgar es un adulto y sabré cómo lidiar con esto. Claro, nadie es libre del miedo o los tormento de sus pesadillas. El golpe más duro que recibió fue cuando su esposa e hijas murieron. Estudio la situación y los cambios anti-naturales que ocurrieron en la ciudad.

—Dijiste que vivía por aquí. ¿No?—Le pregunta Édgar a Lili.

—Claro que si. Se que el está vivo. Es muy fuerte, tanto mental como... Bueno, solo mental—Dice Lili.

—Conoces bien a Isaac. Por lo que se de el, es un alumno bien comportado. Claro, no le gusta trabajar, pero es listo—Agrega.

—Tambien tiene una hermana menor. Puedo decir con certeza que se llevan de maravilla—Menciona Lili con una sonrisa.

—Hablas muy bien de el. ¿Acaso no serán novios?—Pregunta con una sonrisa burlesca.

—¡Claro que no! Aún que es cierto que hablo bien de el—Dice Lili mientras voltea hacia el cielo pensando en lo que le dijeron.

—Haha, el poder del amor—Se burla de ella.

Lili solo hizo un puchero con la cara, rindiendo se ante Édgar.

Continuaron avanzando hasta llegar a una calle donde habían tres vehículos impactados entre si. El primero era una automóvil de la marca Toyota, que había chocado contra el lado derecho de un autobús de pasajeros. El autobús parecía haber perdido el control y se estrello contra un automóvil Nissan, llevándolo hasta la pared de un edificio.

Seguramente todo esto paso cuando comenzaron los disturbios y suicidios masivos en la ciudad. Ahora, no hay rastro de vida. Parecía una ciudad detenida en el tiempo, como si sus creadores quisieran mantener la ciudad en este estado.

Sin prestar mucha atención en eso, ambos continuaron avanzando hasta que Lili le pidió a Édgar que acelerará el paso. Al parecer ya estaba cerca de la casa.

Casi que corriendo, llegaron a un conjunto de casas de la zona recidencial de la ciudad. Ahí había más luz, aún que el frío apareció tan pronto ingresaron a la calle.
Buscando el número de casa Lili busca con rapidez, tratando de comprobar si lo que sus ojos veían era la verdad.

La casa de Isaac estaba en ruinas, apenas dejando pequeños indicios de que alguna vez lo fue. Lo único que se mantenía intacto, era el sótano y las escaleras al segundo piso, el cual, ahora es inexistente.

—Tiene que ser una broma...—Se decía a ella misma.

—¿Que fue lo que paso?—Se preguntó Édgar.

Negándose ante lo que veía, Lili corrio hacia los escombros, moviendo algunos tablones de madera y escombros amontonados entre si. No encontró más que la televisión y el celular de Isaac, el cual estaba casi que se partía por la mitad.

Siguiendo con su búsqueda, y mientras Édgar hacia guardia con su escopeta, Lili se dirigió al sótano, con la esperanza de que estuvieran abajo. No encontró más que latas de comida y botellas de agua. Habían muchos suministros, por lo que le parecía raro que no se llevarán nada.

Lili salió de la oscuridad del sótano con una expresión de tristeza tallada en su rostro. Édgar noto esto al instante y se acercó a ella para consolarla, dándole unas palmadas en la espalda, y colocando una de sus manos sobre el hombro derecho de Lili.

—No podemos hacer más por ellos—Dice Édgar.

Lili asiente con la cabeza sin cambiar la expresión de su cara. Caminando detrás de Édgar, Lili se pierde en sus pensamientos, tratando de culparse por esto, o quizás diciéndose así misma que si hubiera llegado antes, por lo menos podría haberlo visto por última vez.

"¿Realmente estaré enamorada de él?"–Se pregunta.

Una mente frágil como la de ella, suele tener choques emocionales cuando algo malo sucede en su vida. Aún así saben lidiar con eso, siempre y cuando tengan a alguien con quién acudir. Pero hay otros casos dónde la persona lo resuelve por si misma.

Alejándose del lugar, Lili recuerda la última vez que vio a Isaac. Le había prometido a su hermanita que siempre estarían juntos. Ahora se pregunta si fue capaz de cumplir la promesa.

Caminaron por algún tiempo, hasta que encontraron un pequeño edificio de tres pisos, el cual se veía algo viejo. Édgar entro primero, apuntando con su escopeta hacia todas partes, asegurando se de que fuera seguro. Después le siguió Lili, quién seguí sin cambiar su expresión.

El lugar estaba algo oscuro, pero dicha oscuridad no era normal. Parecía ser más profundo, como si la luz no fuera reflejada. Cómo si fuera tragada.

De esa profunda oscuridad aparecieron tres pares de ojos. Eran tan negro que se distinguía del negro de la oscuridad. Incluso si se escondían en lo más profundo de ella.

Viendo eso, decidieron irse a otro lugar para evitarse torturas mentales. Pero mientras buscaban un sitio para quedarse, la noche se acercaba con rapidez. Esta vez sí era la noche que todos conocemos. Pero la luna no estaba. Era extraño. ¿Dónde estaba esa tan preciada luna?.

Encontraron otro lugar en donde quedarse, esta vez estaba despejado. Se trataba de una pequeña tienda en la planta baja de un edificio de cuatro pisos.

En una de las habitaciones del penúltimo piso, armaron una pequeña fogata con algunas tablas de madera que encontraron por el suelo. Ahora que la luna no está, el clima cambiara drásticamente.

"¿Y si todo empezó por la desaparición de la luna?"–Penso Lili.

Pero rápidamente descarto la idea al recordar que ningún medio de noticias había reportado tan acontecimiento.

El crujir de la madera ardiendo, junto con el silencio que había, le daba un toque nostálgico a la situación.

—Si hubiera sabido que aquel día sería mi último día dando clases, hubiera echo un caos junto con mis alumnos—Dice Édgar con una sonrisa melancólica.

—Hubiese sido el mejor día de nuestras vida—Agrega Lili, sonriendo cálidamente.

Pasándole una lata de comida, junto a una botella de agua, Édgar le pregunta a Lili sobre cómo era Isaac con su hermana.

Cómo si de una gran historia se tratara, Lili le empezó a contar de manera motivada y haciendo varios gestos con sus manos. El profesor escuchaba atentamente cada palabra que su ex estudiante contaba. Parecía estar escuchando la biografía de alguien totalmente opuesto a su antiguo alumno.

No interrumpía a Lili más que para hacer una pregunta casual. Y luego de que terminara de contarle casi toda la vida de Isaac, Lili se tomó un respiro.

—Por lo que me cuentas, el era un buen hermano—Dice Édgar.

—Si. Cuando todo esto de los suicidios empezó, el le había echo una promesa a su hermana—Menciona mientras toma un poco de agua.

—¿Que clase de promesa?—Pregunta con curiosidad.

—Que siempre estarían juntos—Responde con una sonrisa alegre.—Creo que al final si estoy enamorada de él, haha—Se ríe tontamente.

—Hubieran sido una bonita pareja—Menciona tratando de avergonzar a Lili. Y lo logra.

Y estaban por irse a dormir cuando de pronto, se oye una explosión, como si fuera un fuego artificial. Rápidamente ambos se asoman por la ventana, curiosos si fuesen gatos. El cielo nocturno era iluminado por una estela roja que ascendí hacia el cielo, dónde una brillante luz roja iluminaba gran parte de este.

Era una bengala, la cual fue lanzada desde lo más alto de un rasca cielos. Por fin, veían una señal de vida, pero también, un llamado de la muerte. Con eso, atraería la atención de todos los mounstros y pesadillas de la ciudad.

En otra parte de la ciudad, otras dos personas observaban aquella brillante luz roja.

—Idiotas. Marcaron su sentencia de muerte—Les maldice Isaac

—Hermanito, mira—Señala Nanami.

Al final de la calle en la que se encontraban, una figuras negras se acercaban corriendo. Sin pensarlo, Isaac tomo a Nanami y corrieron hacia un callejón dónde había un contenedor de basura.

No había de otra más que entrar ahí dentro. Metió primero a su hermanita para luego entrar el. No era el mejor sitio para esconderse, pero al menos el olor a basura les cubriría.

—Esto apesta—Se queja Nanami.

—¿Y que vas a hacer?—Le pregunta Isaac.

"¿Por qué lanzarían una bengala si no se oye ningún helicóptero? ¿Acaso quieren morir?"–Piensa Isaac.

"Pero luego me rei al darme cuenta de que eso no era una bengala... Era un ojo"–Pensa Lili.

En lo más alto del cielo, ya asia ahí, posando mientras observaba la ciudad. Aquel ojo no tenía una forma definida, ni siquiera algún color. Lo único que se distinguía a la perfección, era aquellos tentáculos que rodeaban el ojo. Dichos tentáculos parecían salir de las estrellas. Del cosmos.

"A este punto ya me creo cualquier cosa"–Se dice Isaac mientras su hermanita se acurruca en el.

Una serie de disparos comenzaron a sonar desde casi todas partes, al igual te los gritos de hombres, mujeres, y niños. El sonido de autos chocando entre si y las sinceras de múltiples autos de policías, ambulancias, y camines de bomberos, le recordaba a todos los que seguían vivos, como fue que todo empezó.

Era más que obvio que esos ruidos no podía ser de personas. No es posible que se aya mantenido ocultas durante todo este tiempo solo para salir y hacer aquel alboroto. Aquellos sonidos era provocado por aquel ojo, quién seguramente, se divertía observando la estupidez del ser humano.

Matarse entre la misma especie, era algo que parecía atrapar la curiosidad de aquel ojo. ¿Cómo era posible que una especie tan superior al resto de seres vivos se maten entre si? Es algo que todos nos hemos preguntado alguna vez.

Y aquel ojo, tan repentinamente como apareció, se fue, y junto a el, las falsas señales de vida.
© naruto1250 ,
книга «Mi Querida Hermanita Pt: 2».
Capitulo 2: Extraña lluvia.
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